miércoles 11 de junio de 2008

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡Es un comunista!

¡Camaradas! (y nunca mejor dicho)


Aquí Bayarri, en cuerpo y alma, para el que crea en estas cosas. Antes de empezar con el post de hoy, que por cierto es un post-homenaje, voy a hacer unas graves declaraciones. Léanse con voz grave: ¡Llassans es un zopenco de las pelotas! El insulto es aún más injurioso y vejatorio por cuando él mismo me lo enseñó. Pero es que lo suyo no tiene nombre. Cuando empezó el mes de junio me dijo "Bayarri, a partir de ahora voy a dedicarme mucho más a nuestro blog. Esta semana haré yo todos los posts". Y yo le respondí "¿Quieres hacer el favor de no hablarme cuando estoy llamando a un teléfono erótico?". Pero el caso es que Llassans hizo una promesa que no cumplió. Dos promesas que no cumplió, si contamos aquella vez que prometió entregar el guión de Zombiosis a tiempo. Claro que entonces yo tampoco entregué el dibujo a tiempo, así que esa no la vamos a contar. ¡Pero estoy divagando! El caso es que me he dado cuenta de la triste realidad. Llassans es un zopenco y yo estoy solo, solo para llevar la triste carga de este blog sobre mis cansadas espaldas. ¿No oyen de fondo música de violines?

Así que vamos a lo de hoy.

Señoras, señores, señoritas y señoritos, hoy hablaremos del mejor cómic que se ha hecho sobre el Superhombre de Acero, aunque a más de uno le de un infartito al oír esta afirmación. Hoy hablaremos de
Superman Rojo.

¡Que suene la música!

El domingo pasado, para los que no lo sepan (el 90% de la población mundial, me temo, se pongan como se pongan los DCmaníacos) se cumplieron 70 añitos del nacimiento de Superman, el hombre de atractivas mallas y torso poderoso, el superhéroe más famoso del universo, uno de los iconos culturales por excelencia del siglo XX. Si aquellos muertos de hambre que decidieron coger un hombretón y vestirlo como los forzudos de circo de la época hubieran sabido, en aquel lejano 1938, que se convertiría en un exponente de la cultura de masas... Un momento, ¡lo supieron! ¡Porque solo dos años más tarde (en 1940) Superman ya había vendido la cifra absolutamente pasmosa de un millón de ejemplares de sus aventuras! ¿A qué se debió su éxito? Bueno, no me voy a dedicar aquí a analizar el tema, otros ya lo han hecho con mejor fortuna. Además, a mi como a Llassans Superman siempre nos ha parecido el más soso de todos los supertipos. No afilen sus supercuchillos, superfans. Superman es soso. O lo era. Hasta que apareció
Superman Rojo. El mundo nunca volvería a ser el mismo.

Superman Rojo es un What if...! ideado por Mark Millar, y dibujado, muy bien por cierto, por Dave Johnson y Kilian Plunkett. Fue publicado en 2003 y llegó a nuestro país en enero de 2005, de la mano de Norma. Y cuando esta editorial perdió los derechos del supes, se lo tragó el olvido. Es decir, que fue descatalogado. Yo tuve que pillarlo por e-bay al doble de su precio, poco después Llassans lo encontró por la mitad de su precio en un Saló del Còmic y, tras intentar estrangularle (no por primera ni por última vez) pensé que el 70 cumpleaños de Superman merecía un post como este. Porque todos esos blogs de supercosas han pasado por alto esta joya del séptimo o noveno arte, que siempre me lío, y esto no puede ser. Así que ya, sin más paranoias mentales mías, producto de los exámenes que nos azotan en esta época del año, vamos a ponernos con Superman Rojo.

La acción empieza en 1938 (¿les suena de algo esta fecha? ¡Qué hábil guiño por parte de Millar!). Mientras en el Ebro mueren a puñados, una nave interespacial intergaláctica procedente de Krypton (ese planeta que, al morir, arrojó millones de toneladas de kryptonita por todas partes para que los enemigos de Superman puedan disponer de un suministro ilimitado); esa nave, decíamos, se estrella sobre la tierra. En su interior, el último superviviente de Krypton, un niño con poderes sobrehumanos, el futuro Superhombre de Acero. Pero en este caso la nave no cae en los felices Estados Unidos de América, como hubiera sido deseable por el bien de la Humanidad. Y del capitalismo. Tampoco cae en la Alemania nazi, lo cual, no nos engañemos, hubiera sido divertidísimo. No, Superman cae en Ucrania. Ucrania, años treinta. La URSS. Stalin. Oh-oh.

Unos añitos más tarde (en la década de los cincuenta), los americanos descubren sorprendidos (acojonados sería una palabra más acertada) que la Unión Soviética acaba de revelar su arma definitiva para ganar la naciente Guerra Fría: el
Camarada de Acero.

Viendo esto, hasta Llassans se apuntaba a Izquierda Unida

Como dicen en el mismo cómic, gracias a Diox que el dibujante tiene buen gusto y no "comunistizó" a Superman vistiéndolo enteramente de rojo con detalles amarillos, que son los colores soviéticos. Hubiera sido ridículo. Hubiera sido patético. Hubiera sido tan lamentable como...

Creo que hoy nos estamos ganando
un buen puñado de DCenemigos


En fin. El caso es que Superman es comunista y, lógicamente, malvado. No es un supervillano, él cree que está haciendo el bien, como siempre, pero claro, si uno se junta con malas compañías y telones de acero... Pues pasa lo que pasa: que el mundo, aterrorizado por la vigilancia suprema del Camarada de Acero, se rinde en masa, y hacia la década de los setenta, todo el planeta es comunista, salvo los Estados Unidos y Chile (¿y por qué Chile? Ni idea, pero me hizo gracia. el detalle ¡Resistid, chilenos!).

El único que puede detener esta amenaza marxista es Lex Luthor, el sempiterno enemigo del supes. ¿Y como lo hace Luthor? ¡Con planes cada vez más elaborados, a cual más estúpido! Que si clonar al supes, que si aliarse con Brainac (otro clásico villano), que si inventando rayos de la muerte, que si haciéndose presidente de los USA... Una cosa fantástica que tiene
Superman Rojo es que no se hace mención para nada de la kryptonita. En serio, habré leído más de cien cómics de Superman en la vida, y en noventa de ellos los villanos acaban recurriendo a la krytonita para vencerle. Pero en este no. Por eso Superman Rojo mola y los demás son patéticos. Ja ja ja ja ja. Perdedores DCs.

Di que sí, supes. Que en Marvel se están cagando de miedo

Pues lo siguiente ya lo dejo para los que quieran leer el cómic, que como está perdidito en el agujero negro de la descatalogación, pues difícil lo van a tener. Lo mejor es pedírselo a Llassans con esta fórmula: "Llassans, como no actualizas el blog,. podías compensarlo dejándome tu ejemplar de
Superman Rojo que a ti te costó la mitad de la mitad de lo que le costó a Bayarri." Repítase hasta el infinito.

Lo dejamos por hoy. Intenten no perderse el final sorpresa del cómic, vale la pena de verdad. Y no hagan caso a esos resentidos que dicen que chorradas como La muerte de Superman son mejores, porque no lo son. Y todos esos revisionistas charlatanes saben a lo que se exponen. Él siempre está vigilante.


¡Vivan las viñetas!



2 Comunicados:

Anónimo dijo...

Gimme,gimme,gimme!

O sea damelo ya, damelo con limon, tomalo,tomalo tomalo, Supermaaaan hecho al telóooon...

(cancioncilla chunga de Cocacola al limon que provocó más de un rebentamiento de sesera en su época)

Ja me'l deixaras Guillem, xk O y P m'ha durat com res... A mes hi havien tires repetides. :P

Bueno, ens veiem dimecres ;)

Grot

M dijo...

Llassans es un petardo. Que lo sepa toda España. Y si no quieres que lo divulgue también en mi blog, cariño, tu copia irá prestada derechita a mis manos. Ea.