Un sueño llamado Death Laugh - primera parte
¡Ciudadanos, amigos, gente perfectamente desconocida!
Aquí Bayarri, por supuesto. ¿Acaso esperaban a otro?
Hoy vamos a hablar, de nuevo, de nuestro pasado. Zombiosis ha sido para nosotros nuestra primera obra profesional, y así lo sentimos en nuestros corazones, pero hay que hacer honor a la verdad: antes de Zombiosis, hubo otro. Si amigos, en marzo de 2007 culminaron años y años de estira y afloja con la gente de Medea Ediciones y logramos hacer realidad nuestros sueños más húmedos (por lo cloacal). No, no se trató de una obra original, profesional, inédita, sino de una parodia. Amigos, nosotros... hicimos una parodia.
Más concretamente, la parodia de Death Note: DEATH LAUGH. (aplausos)
Vamos a ver, vayamos a partes: al principio, nosotros creamos una historia para un concurso que convocó esta editorial. Dicha historia, de la que algún día hablaremos en profundidad, era original. Bien, quedamos terceros en el concurso (aunque los chicos de Medea publicaron un recopilatorio donde nos pusieron en un erróneo cuarto lugar. Maravillas de la maquetación defectuosa), y quedamos muy contentos. Convencido de que lograríamos publicar nuestra historia original en menos de un año, nos pusimos a trabajar en ella para embellecerla, engrandecerla y darle bífidus activos.
Pasó un año.
Pasaron dos años.
Pasaron tres años.
Esa historia nunca fue publicada. Puesto que los de Medea eran de Madrid y nosotros de Barcelona, sólo teníamos dos ocasiones al año para hablar de ello en persona, en los salones del Còmic y del Manga. Y puesto que nunca conseguíamos llegar a nada, pensamos que estábamos haciendo algo mal. "Tal vez nuestra idea no les guste, después de todo", le dije a Llassans tras seis meses sin saber de los editores. "Deberíamos probar con algo más comercial. ¿Qué es lo que vende hoy en día?". Y puesto que el producto estrella de Medea por aquel entonces era una parodia de Naruto y que acababa de publicarse Death Note en España, deducimos que dos más dos son cuatro e hicimos el proyecto, que fue inmediatament aprovado por Medea y sacado a la calle en un tiempo récord. Lo que son las cosas.
Así, tras tantos años de frustración, logramos nuestro objetivo: ¡publicar! Pero 2007 no fue un buen año, y lo que debería haber sido una serie de 10 volúmenes se quedó en uno y gracias. La cosa fue así:
Estábamos en el salón del manga (corrijo, a decir de un testigo presencial fue el XXVº Saló del Còmic) de 2007 y las ventas iban viento en popa y a toda vela. En estas que, por lo que nos contaron más tarde, pasaron unos japoneses ante el stand de Medea y vieron las parodias que allí se exponían. Esos japoneses no eran unos japoneses cualquiera, sino representantes de la editorial que tiene los derechos, en Japón, de Death Laugh y Naruto, entre otros. Poseídos por el espíritu del almirante Yamamoto, los pequeños japos se indignaron muchísimo, clamaron al cielo y pidieron venganza contra aquella afrenta al honor de sus antepasados: querían retirar las parodias del mercado.
Decían que aquello era un atentado a sus derechos milenarios, y nada de lo que los de Medea o los de Glénat (que intervinieron en el asunto) sobre lo legal de las parodias en España pudo calmarlos. Al final, después de mucho sake y muchas negociaciones, los de Medea nos comunicaron la triste noticia: Death Laugh quedaba cancelada. Lloros, llantos y ganas de quemar el consulado japonés cual talibanes otakus.
La historia no acabó así, pero en aquel momento nos sentimos como dos cucarachas aplastadas por la bota de la intransigencia nipona. Estuvimos a punto de ahogar nuestras penas en alcohol, cocaína y alegres compañías, pero pensándolo mejor, acabamos tomando un batido de chocolate. Y de allí sacamos lección de la vida: las parodias se acabron para nosotros. A partir de entonces, caminaríamos con nuestros propios pies, eso es: haríamos nuestros propios argumentos y contaríamos sólo con nuestro ingenio y determinación.
Un año más tarde, hemos conseguido publicar una obra fantástica - ¡compradla ya! - con la gran e importante editorial Glénat. La misma que, ahora que lo pienso, tiene los derechos de Death Note. La misma que se vio mezclada con el lío de los japoneses cabreados. Hummm, seguro que nuestros actuales jefes no nos guardan rencor por aquello... Son gente tolerante y ecuánime, y cuando Llassans me ha llamado para decirme que tiene que ir a las mazmorras de la sede de Glénat, yo le he dicho que no se preocupara, que yo me encargaba de todo, sobretodo del blog que nunca actualiza...
Más concretamente, la parodia de Death Note: DEATH LAUGH. (aplausos)
Vamos a ver, vayamos a partes: al principio, nosotros creamos una historia para un concurso que convocó esta editorial. Dicha historia, de la que algún día hablaremos en profundidad, era original. Bien, quedamos terceros en el concurso (aunque los chicos de Medea publicaron un recopilatorio donde nos pusieron en un erróneo cuarto lugar. Maravillas de la maquetación defectuosa), y quedamos muy contentos. Convencido de que lograríamos publicar nuestra historia original en menos de un año, nos pusimos a trabajar en ella para embellecerla, engrandecerla y darle bífidus activos.
Pasó un año.
Pasaron dos años.
Pasaron tres años.
Esa historia nunca fue publicada. Puesto que los de Medea eran de Madrid y nosotros de Barcelona, sólo teníamos dos ocasiones al año para hablar de ello en persona, en los salones del Còmic y del Manga. Y puesto que nunca conseguíamos llegar a nada, pensamos que estábamos haciendo algo mal. "Tal vez nuestra idea no les guste, después de todo", le dije a Llassans tras seis meses sin saber de los editores. "Deberíamos probar con algo más comercial. ¿Qué es lo que vende hoy en día?". Y puesto que el producto estrella de Medea por aquel entonces era una parodia de Naruto y que acababa de publicarse Death Note en España, deducimos que dos más dos son cuatro e hicimos el proyecto, que fue inmediatament aprovado por Medea y sacado a la calle en un tiempo récord. Lo que son las cosas.
Así, tras tantos años de frustración, logramos nuestro objetivo: ¡publicar! Pero 2007 no fue un buen año, y lo que debería haber sido una serie de 10 volúmenes se quedó en uno y gracias. La cosa fue así:
Estábamos en el salón del manga (corrijo, a decir de un testigo presencial fue el XXVº Saló del Còmic) de 2007 y las ventas iban viento en popa y a toda vela. En estas que, por lo que nos contaron más tarde, pasaron unos japoneses ante el stand de Medea y vieron las parodias que allí se exponían. Esos japoneses no eran unos japoneses cualquiera, sino representantes de la editorial que tiene los derechos, en Japón, de Death Laugh y Naruto, entre otros. Poseídos por el espíritu del almirante Yamamoto, los pequeños japos se indignaron muchísimo, clamaron al cielo y pidieron venganza contra aquella afrenta al honor de sus antepasados: querían retirar las parodias del mercado.
Decían que aquello era un atentado a sus derechos milenarios, y nada de lo que los de Medea o los de Glénat (que intervinieron en el asunto) sobre lo legal de las parodias en España pudo calmarlos. Al final, después de mucho sake y muchas negociaciones, los de Medea nos comunicaron la triste noticia: Death Laugh quedaba cancelada. Lloros, llantos y ganas de quemar el consulado japonés cual talibanes otakus.
La historia no acabó así, pero en aquel momento nos sentimos como dos cucarachas aplastadas por la bota de la intransigencia nipona. Estuvimos a punto de ahogar nuestras penas en alcohol, cocaína y alegres compañías, pero pensándolo mejor, acabamos tomando un batido de chocolate. Y de allí sacamos lección de la vida: las parodias se acabron para nosotros. A partir de entonces, caminaríamos con nuestros propios pies, eso es: haríamos nuestros propios argumentos y contaríamos sólo con nuestro ingenio y determinación.
Un año más tarde, hemos conseguido publicar una obra fantástica - ¡compradla ya! - con la gran e importante editorial Glénat. La misma que, ahora que lo pienso, tiene los derechos de Death Note. La misma que se vio mezclada con el lío de los japoneses cabreados. Hummm, seguro que nuestros actuales jefes no nos guardan rencor por aquello... Son gente tolerante y ecuánime, y cuando Llassans me ha llamado para decirme que tiene que ir a las mazmorras de la sede de Glénat, yo le he dicho que no se preocupara, que yo me encargaba de todo, sobretodo del blog que nunca actualiza...



3 Comunicados:
Querido, te has dejado la "h" en el "Laugh" del título del post.
Y los japoneses intransigentes se pasearon por el Salón del Cómic 2007, no el del Manga. YO ESTUVE ALLÍ.
Gracias M, que Tutatis te lo pague.
Jajaja ara entenc la falta de Posts d'en llasans, i la veu de pito que li surt a vegades...
Grot
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