viernes 4 de julio de 2008

Diálogo para besugos al horno

Un cuatro de julio cualquiera. Mientras trescientos millones de norteamericanos celebran el Día de la Libertad o algo parecido, dos jóvenes autores de cómic languidecen por el calor y la indolencia.

Llassans: Bayarri...

Bayarri: ¿Mmmh?

Llassans: Ya llevo un buen rato pensando...

Bayarri: Es muy peligroso.

Llassans: Lo sé. Oye, ¿no deberíamos actualizar el blog?

Bayarri se medio gira lentamente, como una ballena varada en la playa.

Bayarri: ¿Debería-MOS? Yo creo que deberí-AS.

Llassans: Yo hice la última entrada. ¡Te toca a tí!

Bayarri: Yo he hecho el 75% de las entradas. Tú en los últimos dos meses sólo has hecho tres, y van de lo soso a lo lamentable
©.

Llassans: Sí, pero es que yo no tengo tiempo. Trabajo muchas horas. Llego a casa derrengado, y encima luego tengo que aguantar tus broncas. Llassans, dónde están los guiones. Llassans, préstame juegos para la DS. Llassans, deja de quitarme mi dinero. ¡Estoy harto! Tú, en cambio, tienes todo el tiempo libre del mundo. Te pasas el día rascándote el paquete a dos manos cual orangután de Borneo.

Bayarri: No será tanto.

Llassans: ¡Pero si lo estás haciendo ahora mismo!

Bayarri cesa su actividad favorita.

Bayarri: Bueeeeno, aún así, deberías ser tú el que actualice el blog. Es cuestión de justicia cósmica. Además, yo estoy enfermo.

Llassans: ¿Enfermo? ¿Qué te pasa?

Bayarri: Tengo... ¡Limerencia!

Llassans intenta demostrar que ha visto muchas series de médicos, y pone cara de House.

Llassans: ¿Otra vez? Podrías variar un poco tu cuadro sintomático. Tantas enfermedades con nombres divertidos en el mundo y tú siempre pillas la misma.

Bayarri: Es lo que hay. ¿Qué quieres que le haga? No estoy enfermo por gusto. Ay de mi.

Llassans: ¿Y es otra vez por una chica?

Bayarri: ¡Pues claro que es por una chica! No soy un desviado como tú.

Llassans: Yo estoy saliendo con una chica.

Bayarri: Aún así, eres un desviado. Haces llorar al niño Jesús.

Llassans: Yo seré un desviado, pero tu te desvías de la cuestión.

Bayarri: Haré como siempre y simularé que no he oído ese juego de palabras tan pillado por los pelillos. Bueno, ¿vas a actualizar el blog o me obligarás a emplear la violencia?

Llassans: ¿Violencia? ¿Tú? ¿Contra mi? No tienes lo que hay que tener: un bate de béisbol como este que ahora mismo sostengo.

Bayarri: No te falta razón, maldita sea.

Llassans: Vamos, actualiza el blog, jolió. Sabes que puedo estar diciéndotelo durante días enteros. Meses enteros. Incluso semanas enteras.

Bayarri: ¿Una semana no es menos que un mes?

Llassans: No lo sé, no entiendo de meteorología.

Bayarri: Bueno, ¡vale! ¡Vale! Cedo, como siempre. Soy demasiado bueno, un día de estos voy a ir a Corporación Dermoestética a hacerme un tratamiento para que me inyecten células del mal, a ver si así logro imponerme un poco.

Llassans: ¿De dónde sacan esas células?

Bayarri: Del cadáver de Hitler. En fin, ya que voy a ser yo el que actualice el blog, por lo menos dame ideas. No voy a hacerlo yo todo, que sólo tengo veinte dedos.

Llassans: Qué listo, míralo él. Bueeeeeeno, a ver...

Bayarri y Llassans se incorporan pesadamente.

Llassans: Un tema, tema... ¿Xfrht?

Bayarri: Eso no es un tema. Ni siquiera es una palabra.

Llassans: Uñas.

Bayarri: Tampoco es un tema, es lo que estás mordiendo ahora mismo. Por cierto, deja de hacerlo, es desagradable. O como mínimo, muérdete las tuyas.

Llassans: Eres muy quisquilloso. Y masón. Pero siento que lo tengo en la punta de la lengua.

Bayarri: Será un chupa-chups.

Llassans: ¡No, es el tema! Sí, lo veo. Lo estoy viendo. Lo palpo. Lo huelo. Lo mastico y lo expelo. ¡Ya está aquí!

Bayarri: ¿Qué es? ¿Qué es?

Llassans hace una pausa dramática que Bayarri aprovecha para ir al peluquero.

Llassans: ¡Hablaremos de nosotros mismos hablando de nosotros mismos!

Bayarri: Ese es el recurso argumental más sobado y ratonero que existe. Es casi peor que acabar una historia diciendo que todo era un sueño.

Llassans: Así es como pensábamos acabar Zombiosis, ¿no?

Bayarri: Olvidalo, anda. Vete, vete que me tienes hartito, comidita la moral. Voy a hacer lo que hago siempre, leer mangas hasta que tenga alguna idea o hasta que se me caigan los ojos.

Llassans: Como quieras. Yo lo he intentado.

Bayarri: No lo intentes tanto o tendrás una hernia en el cerebelo. Vete a hacer tus cosas de desviado y déjame solo.

Llassans has left the room.

Bayarri: Necesito relajarme. Iré a comprarme cosas que ni siquiera quiero. ¿Dónde habré dejado la cartera?

Bayarri busca su dinero, sin éxito aparente.

Bayarri: ¡Llassans! ¡Hijo de fruta!

Bayarri has left the room.