En el país de los ciegos el muerto es el rey, por A. Ego
¡Ciudadanos, camaradas!
Soy Bayarri, y estoy solo de nuevo. Llassans se ha largado a Londres y como siempre no ha actualizado con ese "fabuloso-post-que-seguro-hago-antes-de-marcharme" de siempre. ¿Sabéis a qué ha ido Llassans a Londres? ¡A ver el estreno de Batman: the Dark Knight en IMAX! ¿Hay o no hay que ser pijo? En fin. Ya lo pegaré cuando vuelva. El caso es que a mi no me apetece nada, pero nada de nada hacer un post hoy. Ni hoy ni mañana ni lo que queda de verano si me apuras. Dioses diversos, como odio el verano.
Con lo cual, como yo también estoy de vacaciones, me largo a jugar con la DS bajo la sombra de un pino o similar, que el Phantom Hourglass está muy emocionante (regalo de mi hermano. ¡Gracias tete!). Y como esto no puede quedar vacío, que hace feo y eso, cedo la palabra a un distinguido personaje que se ha ofrecido amablemente para cubrir la vacante. Recibamos con un fuerte aplauso al amigo de los niños, ¡monsieur Anton Ego!
Monsieur Ego, lo dejo en sus manos.
Veamos, deje que me ponga las gafas de encontrar defectos...
Con lo cual, como yo también estoy de vacaciones, me largo a jugar con la DS bajo la sombra de un pino o similar, que el Phantom Hourglass está muy emocionante (regalo de mi hermano. ¡Gracias tete!). Y como esto no puede quedar vacío, que hace feo y eso, cedo la palabra a un distinguido personaje que se ha ofrecido amablemente para cubrir la vacante. Recibamos con un fuerte aplauso al amigo de los niños, ¡monsieur Anton Ego!
Monsieur Ego, lo dejo en sus manos.
Veamos, deje que me ponga las gafas de encontrar defectos...Bonjour, damas y caballeros.
Soy Anton Ego, el único personaje de Ratatouille que no tiene acento a pesar de ser más francés que Charles de Gaulle. Y mi nombre siempre lo verán en negrita. Siempre.
Un genio debe tener varios talentos, y puesto que la crítica gastronómica ya no es capaz de llenar el solaz en mi corazón, me he ofrecido a escribir algún que otro artículo para Bayarri & Llassans, que, me consta, son grandes admiradores de mi trabajo, y de los pocos individuos que, tras el visionado de Ratatouille, tuvieron bien claro quién es el protagonista absoluto de la misma; ni la rata almizclera, ni el panoli italiano, ni el fantasma del gordo. Yo y sólo yo, señores. Por algo Peter O'Toole, el caballero irlandés que me presta su voz en la versión original de la película, ha recibido varias menciones honoríficas por su trabajo.
Y ya sin más dilación, vamos a entrar en materia. Antes de irse, Bayarri me ha dejado una serie de papeles con varios temas a medio desarrollar que me podían ser útiles en mi trabajo de hoy; papeles que han sido instantáneamente incinerados por mi, por supuesto. He estado mirando por encima los temas tratados hasta ahora en este blog, y dejando de lado lo pueril de los análisis, lo deficiente de la sintaxis y las numerosas referencias encubiertas a ideologías de extrema derecha, no hay demasiado material aprovechable. Pero un buen crítico debe hacer lo que hay que hacer, como decían en Futurama, así que he decidido rescatar una sección que ya casi se había perdido en el olvido.
La mejores y peores películas de zombis - 2: Shaun of the Dead

Shaun of the Dead es una película británica de zombis cuyo título original es un ingenioso juego de palabras entre el nombre del protagonista, Shaun, y una referencia a la mítica Dawn of the Dead (Amanecer de los muertos). En España fue retitulada como Zombie's Party (me extraña que no la llamaran directamente Juerga de Zombis, o Zombifica como puedas), dentro de la gran y antigua tradición hispánica de poner nombres absurdos y ridículos sin que vengan a cuento de nada. Este caso es especialmente flagrante, porque puedo imaginar que, por la mente del traductor español de turno (cargo ocupado, sin duda alguna, por un orangután) pasó el siguiente pensamiento: "tío, en España nadie va a entender este juego de palabras, es mejor ponerle un nombre que hasta el más infraser de los españolitos que vayan a verla pueda entender". Lo cual es comprensible hasta cierto punto, pero entonces ¿por qué ponerle un título también en inglés? ¿Pensarían que quedaba moderno? ¿Cuál es la party a la que hace refrencia el título? ¿Es una referencia al botellón, rasgo distintivo de la cultura española? Estoy tan indignado que redundo. En fin.
La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos. Arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio; prosperamos con las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero la triste verdad que debemos afrontar es que, en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica. ¿Es Shaun of the Dead una buena película de zombis? Tiene todos los ingredientes para serlo: muertos vivientes, supervivencia al límite, sangre y chasquería en cantidades satisfactorias... Pero, en esencia, no es una película de zombis, sino una comedia de enredos, prácticamente una sitcom romántica, como ya se apunta en el mismo cartel. Me explicaré.
La película arranca con una rápida sucesión de imágenes que nos muestran la vida del protagonista, Shaun Riley (Simon Pegg), que es, si me permiten la expresión un tanto prosaica, el típico pringao. Tiene un trabajo poco estimulante, una vida personal desatrosa y su único amigo es un obeso papanatas llamado Ed (Nick Frost). Para colmo de males, su relación con su novia de toda la vida, Liz (Kate Ashfield) cuelga de un hilo, sobretodo por el empeño, rayano en la obsesión, que tiene Shaun por ir todas las noches de su vida a un pub roñoso llamado The Winchester. Mientras nos desgranan esta insulsa biografía, podemos ver, como imágenes de fondo, que algo anda mal en la Gran Bretaña. Camiones militares que pasan a toda pastilla, gente que se tambalea por la calle, telediarios que mencionan palabras como "plaga" y "epidemia"... Pero Shaun tiene sus propios problemas y permanece ajeno a todo ello.
La acción propiamente dicha arranca una mañana aparentemente tranquila, cuando Shaun se dispone a iniciar su amarga rutina de siempre. Pero algo ha cambiado en el barrio residencial donde vive, ya que las calles están vacías, los coches volcados y hay sangre en el asfalto. ¡Ha estallado el apocalipsis zombi! Y para colmo de males, uno de los afectados es el compañero de piso de Shaun y Ed, el cual intentará, como buen zombi que es, comerse el cerebro de los dos amigos.
Este es el punto de partida de esta rom zom com (Romantic Zombie Comedy, un concepto más rebuscado que un guión de Urasawa), que a partir de aquí se debate entre el cine de terror convencional, con momentos francamente conseguidos y escalofriantes, y unos gags visuales dignos de la saga Porky's. El conjunto está altamente descompensado, ya que en una escena Shaun rompe a llorar de desconsuelo ante el lógico horror de la situación y en la siguiente están todos los personaje imitando los aspavientos propios de un muerto viviente, en una de las escenas más oligofrénicas del film. Impagable como la amiga de Liz, que estudia teatro o algo así, da una clase rápida sobre "interpretación zombi" usando un vecino no muerto como material de prácticas.
En resumidas cuentas, Shaun of the Dead es una película que se queda a medias entre lo que hubiera podido ser (una obra de culto) y lo que está a punto de ser en muchas de sus secuencias (una bazofia). Se deja ver y es entretenida, pero la olvidas tan pronto como aparecen los títulos de crédito. La banda sonora está muy bien, incluso parece ser que en determinados círculos tuvo más repercusión que la película en sí.
Si quieren saber más sobre esta obra, aquí tienen los habituales enlaces a su web oficial y a la Wikipedia. No quisiera despedirme sin llamarles la atención sobre su final sorpresa, para mí uno de los giros más hábiles del film, y sobre la evidente intención de sus creadores de rendir culto a todo un universo, el de los zombis, que cada vez parece que tiene más seguidores. A mí, personalmente, me sigue gustando más el cine francés, sobretodo aquellas maravillosas películas de los cincuenta que sólo pueden entender (y permanecer despiertos mientras las ven), los auténticos iniciados.
Les invito a seguir atentos a futuras críticas, cinematográficas o no. Y ahora debo dejarles, porque tengo una reserva en el Bulli y tengo la sensación de que Ferran Adrià está excesivamente sobrevalorado últimamente...
Bon appetite et vive la France!
Muchísimas gracias por su tiempo, monsieur Ego. Y a todos vosotros,
¡Vivan las viñetas!
Soy Anton Ego, el único personaje de Ratatouille que no tiene acento a pesar de ser más francés que Charles de Gaulle. Y mi nombre siempre lo verán en negrita. Siempre.
Un genio debe tener varios talentos, y puesto que la crítica gastronómica ya no es capaz de llenar el solaz en mi corazón, me he ofrecido a escribir algún que otro artículo para Bayarri & Llassans, que, me consta, son grandes admiradores de mi trabajo, y de los pocos individuos que, tras el visionado de Ratatouille, tuvieron bien claro quién es el protagonista absoluto de la misma; ni la rata almizclera, ni el panoli italiano, ni el fantasma del gordo. Yo y sólo yo, señores. Por algo Peter O'Toole, el caballero irlandés que me presta su voz en la versión original de la película, ha recibido varias menciones honoríficas por su trabajo.
Y ya sin más dilación, vamos a entrar en materia. Antes de irse, Bayarri me ha dejado una serie de papeles con varios temas a medio desarrollar que me podían ser útiles en mi trabajo de hoy; papeles que han sido instantáneamente incinerados por mi, por supuesto. He estado mirando por encima los temas tratados hasta ahora en este blog, y dejando de lado lo pueril de los análisis, lo deficiente de la sintaxis y las numerosas referencias encubiertas a ideologías de extrema derecha, no hay demasiado material aprovechable. Pero un buen crítico debe hacer lo que hay que hacer, como decían en Futurama, así que he decidido rescatar una sección que ya casi se había perdido en el olvido.
La mejores y peores películas de zombis - 2: Shaun of the Dead

Shaun of the Dead es una película británica de zombis cuyo título original es un ingenioso juego de palabras entre el nombre del protagonista, Shaun, y una referencia a la mítica Dawn of the Dead (Amanecer de los muertos). En España fue retitulada como Zombie's Party (me extraña que no la llamaran directamente Juerga de Zombis, o Zombifica como puedas), dentro de la gran y antigua tradición hispánica de poner nombres absurdos y ridículos sin que vengan a cuento de nada. Este caso es especialmente flagrante, porque puedo imaginar que, por la mente del traductor español de turno (cargo ocupado, sin duda alguna, por un orangután) pasó el siguiente pensamiento: "tío, en España nadie va a entender este juego de palabras, es mejor ponerle un nombre que hasta el más infraser de los españolitos que vayan a verla pueda entender". Lo cual es comprensible hasta cierto punto, pero entonces ¿por qué ponerle un título también en inglés? ¿Pensarían que quedaba moderno? ¿Cuál es la party a la que hace refrencia el título? ¿Es una referencia al botellón, rasgo distintivo de la cultura española? Estoy tan indignado que redundo. En fin.
La vida de un crítico es sencilla en muchos aspectos. Arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio; prosperamos con las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero la triste verdad que debemos afrontar es que, en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica. ¿Es Shaun of the Dead una buena película de zombis? Tiene todos los ingredientes para serlo: muertos vivientes, supervivencia al límite, sangre y chasquería en cantidades satisfactorias... Pero, en esencia, no es una película de zombis, sino una comedia de enredos, prácticamente una sitcom romántica, como ya se apunta en el mismo cartel. Me explicaré.
La película arranca con una rápida sucesión de imágenes que nos muestran la vida del protagonista, Shaun Riley (Simon Pegg), que es, si me permiten la expresión un tanto prosaica, el típico pringao. Tiene un trabajo poco estimulante, una vida personal desatrosa y su único amigo es un obeso papanatas llamado Ed (Nick Frost). Para colmo de males, su relación con su novia de toda la vida, Liz (Kate Ashfield) cuelga de un hilo, sobretodo por el empeño, rayano en la obsesión, que tiene Shaun por ir todas las noches de su vida a un pub roñoso llamado The Winchester. Mientras nos desgranan esta insulsa biografía, podemos ver, como imágenes de fondo, que algo anda mal en la Gran Bretaña. Camiones militares que pasan a toda pastilla, gente que se tambalea por la calle, telediarios que mencionan palabras como "plaga" y "epidemia"... Pero Shaun tiene sus propios problemas y permanece ajeno a todo ello.
La acción propiamente dicha arranca una mañana aparentemente tranquila, cuando Shaun se dispone a iniciar su amarga rutina de siempre. Pero algo ha cambiado en el barrio residencial donde vive, ya que las calles están vacías, los coches volcados y hay sangre en el asfalto. ¡Ha estallado el apocalipsis zombi! Y para colmo de males, uno de los afectados es el compañero de piso de Shaun y Ed, el cual intentará, como buen zombi que es, comerse el cerebro de los dos amigos.
Este es el punto de partida de esta rom zom com (Romantic Zombie Comedy, un concepto más rebuscado que un guión de Urasawa), que a partir de aquí se debate entre el cine de terror convencional, con momentos francamente conseguidos y escalofriantes, y unos gags visuales dignos de la saga Porky's. El conjunto está altamente descompensado, ya que en una escena Shaun rompe a llorar de desconsuelo ante el lógico horror de la situación y en la siguiente están todos los personaje imitando los aspavientos propios de un muerto viviente, en una de las escenas más oligofrénicas del film. Impagable como la amiga de Liz, que estudia teatro o algo así, da una clase rápida sobre "interpretación zombi" usando un vecino no muerto como material de prácticas.
En resumidas cuentas, Shaun of the Dead es una película que se queda a medias entre lo que hubiera podido ser (una obra de culto) y lo que está a punto de ser en muchas de sus secuencias (una bazofia). Se deja ver y es entretenida, pero la olvidas tan pronto como aparecen los títulos de crédito. La banda sonora está muy bien, incluso parece ser que en determinados círculos tuvo más repercusión que la película en sí.
Si quieren saber más sobre esta obra, aquí tienen los habituales enlaces a su web oficial y a la Wikipedia. No quisiera despedirme sin llamarles la atención sobre su final sorpresa, para mí uno de los giros más hábiles del film, y sobre la evidente intención de sus creadores de rendir culto a todo un universo, el de los zombis, que cada vez parece que tiene más seguidores. A mí, personalmente, me sigue gustando más el cine francés, sobretodo aquellas maravillosas películas de los cincuenta que sólo pueden entender (y permanecer despiertos mientras las ven), los auténticos iniciados.
Les invito a seguir atentos a futuras críticas, cinematográficas o no. Y ahora debo dejarles, porque tengo una reserva en el Bulli y tengo la sensación de que Ferran Adrià está excesivamente sobrevalorado últimamente...
Bon appetite et vive la France!
Muchísimas gracias por su tiempo, monsieur Ego. Y a todos vosotros,
¡Vivan las viñetas!


2 Comunicados:
Molt bo, pero lo bo de la peli és el final home!
Anton Ego sí tiene acento, amigo mío; Acento británico, para ser exactos. Los únicos personajes que no tienen acento (es decir, que hablan en inglés americano) son las ratas y Linguini).
Por cierto, creo que el señor Bayarri debería subirse el sueldo a sí mismo, por mantener este blog en lo más alto, día tras día.
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