jueves 26 de junio de 2008

Cuando ves tu cómic: Pozos de Ambición

¡Saludos, Ciudadanos!

Al habla Llassans.

Sí, Llassans.

En serio. He vuelto. Mi voz es un poco más aguda, pero sigo siendo yo.

Bayarri está en la UCI.

No confundir con la UZI.

¿Por qué? Porque nunca debió haberme tendido aquella emboscada para que me torturaran. Se rió cuando le dije que un día entraría en su casa con una bolsa llena de gallinas en celo, y así ha acabado.

El otro día volví a la FNAC de Plaça Cataluya. Iba a comprarme el nuevo ¡¡AMASANDO!! Japan y el 21th Century Boys, pero no los encontré. Y tampoco encontré nuestros Zombiosis.

Quizá alguno se alegraría de no encontrar su cómic en las estanterías. "Se habrán vendido todos", podría pensarse. Pero no. Yo, como los chinos, siempre sospecho. Así que empecé a buscarlo.
Recordé el SMS que recibí de un amigo el otro día, que decía, y cito:
Tu comic esta en el fnak justo al lao d bone y batman, eres dios!
Automáticamente fui hacia allí. Aunque había muchos ejemplares nuevo de La Mazmorra, no había ningún Zombiosis. Di más de una vuelta todas las estanterías y rebusqué en todas menos en las de manga y las de superhéroes.

No estaba.

Mi instinto me dijo "Ve a preguntar al chico encargado de esta sección; total, él no puede saber que tienes nada que ver con el cómic o con la edito-- mierda".

Mi instinto no se había dado cuenta de que justo ese día a mí me había dado por ponerme una de las camisetas promocionales de Zombiosis, que consistían en el logo del cómic y una dirección web de Glénat. Pensé en hacer como que tenía tos para tener una excusa de taparme el pecho con una mano. Visualicé la escena:

- Cof, cof... Hola, zagal, no tendrás un cómic llamado ¡COF COOOOOOOF!Zombio-COF-sis.
- Ehmmm...¿Perdón, señor?
- No me llames ¡¡¡COF!!! Señor, que soy más joven que tú, ¡COF! Aunque tenga ¡COF! tos.
- Yyyy sí, ya. ¿Qué deseaba?
- Saber si tienen ¡COF! un cómic llamado Zombiosis.
- ¿Zombiosis como el Zombiosis que pone en su camiseta a todas luces promocional?
- Cof, ¿cómo lo has sabido?
- Porque se ha puesto la mano en el pecho hace sólo un minuto y de todos modos yo tengo visión supersónica.
- Cof, ahí me has dado, cof.

Estaba claro que no podía preguntar al encargado de la sección de cómics un pimiento. Así que me dediqué a disimular haciendo como que buscaba otros cómics. Murmuré títulos al azar, como repasando una lista imaginaria de cómics que quería: "El Alcázar de Pedrín... El Capitán Solitario... El Llanero del Trueno...".

Finalmente di con nuestro cómic. Y me entristecí.

Zombiosis se encontraba en la sección de cómics de Humor. En la estantería más baja. A su lado yacían varios otros cómics diversos de nombres que ya ni recuerdo.
Los Zombiosis estaban mal colocados. Un ciudadano de a pie consideraría eso señal de que varios lectores habían manoseado esa parte de la estantería y por tanto habrían habido muchas compras. Pero un ojo más experto e interesado no tardaría en descubrir que había MUCHOS cómics. Casi tantos, o quizá los mismos, que cuando estaban en la sección de novedades.

De nuevo mi instinto me instó a hablar con el encargado de la sección y decirle que, a pesar de que EL PAÍS dijo que Zombiosis era "hilarante", no había que tomárselo tan al pie de la letra, y que exigía que nos devolvieran junto a Jeff Smith y Bob Kane. Pero mi camiseta promocional me hizo pensar que sería difícil hacerme pasar por un lector anónimo.

Entonces un rayo de esperanza cayó sobre mí.

La estantería de Humor estaba junto a la sección de Superhéroes. Y, tocándose con Zombiosis, estaba el Anual de Iron Man. Ya se sabe, el roce hace el cariño, y quizá, sólo quizá, algún lector buscará Iron Man, verá el Anual, verá nuestro cómic a su lado, pensará "¿Pero qué c...?" y se lo comprará... o lo leerá de gorra y lo devolverá a la estantería.

Hasta aquí la aventura de hoy.

¡Vivas las viñetas!


miércoles 25 de junio de 2008

Eden o Un mundo sin fin

¡Ciudadanos, camaradas, gente en general!

Al habla Bayarri. No sé para que lo aclaro cada vez.

Cuando empezamos (o sea, cuando empecé) a comentar cómics en este santo blog, tenía una lista de los mejores, otra lista con los peores y enmedio un montón de "buéh", que están bien, pero que no matan. Hoy no voy a hablaros de ninguna de esas tres categorías. Hoy me he levantado optimista y tengo ganas de escribir sobre obras maestras, así que preparaos porque os voy a reseñar el que, en mi humilde opinión, es uno de los mejores mangas de ciencia ficción postapocalíptica de todos los tiempos, y no digo el mejor porque está Akira en la misma categoría. Y no lo digo yo, lo dice todo el mundo. Así que preparaos para entrar en una tierra sin esperanza, vacía de sentido y llena de dolor y muerte, donde a pesar de todo puede haber seres con alma que luchan para no convertirse en monstruos. Bienvenidos a EDEN: it's an Endless world!, de Hiroki Endo.

Encontrar imágenes de este manga por la red es infernalmente difícil

Eden no tiene un planteamiento excesivamente original: en un futuro cercano (tan cercano como el 2009) un virus desarrollado en laboratorios militares aniquila gran parte de la humanidad, deja desfigurada a otra gran parte y destruye las relaciones de poder establecidas durante el siglo XX, al ser las naciones más avanzadas las más directamente afectadas. Décadas después de la catástrofe, dos niños con inmunidad natural al virus viven en una isla remota y aislada, llamada Eden (¡ajajajá!) con uno de los científicos que crearon la cura, cuyo cuerpo está siendo lentamente devorado por la enfermedad. Los niños y su padre adoptivo han creado un idílico rincón donde viven en paz y armonía, hasta que su mundo se rompe en pedazos cuando llegan las fuerzas de Pro Patel, la organización militar totalitaria que se ha hecho con el control mundial.

¡Eden mola, y punto! ¿Estamos?

Éste es, a grandes rasgos, un resumen del inicio de este genial manga. Porque hay más, ¡mucho más! Realmente hace falta leerlo para comprender todos los factores que lo hacen grande. Las relaciones entre los personajes son muy elaboradas y están minuciosamente construidas, de modo que sus reacciones, aunque logran sorprenderte, son profundamente humanas. Mi personaje favorito, Morris, el científico, tiene una gran carga sentimental. Su cuerpo se está cristalizando lentamente, pero eso no es lo que le atormenta, sino los recuerdos de su pasado inmediato, y como llegó a estar atrapado en una silla de ruedas en compañía de los hijos de sus dos mejores amigos. Eden plantea, además, inteligentes reflexiones sobre el bien y el mal, sobre la religión y sobre la incapacidad humana de superar los errores cometidos. Desde el mismo título, toda la obra está llena de referencias bíblicas, como el androide protector de la isla, Cherubim (o Querubín) o el propio símbolo de Pro Patel, una cruz cristiana con una serpiente enrollada que la muerde, algo tan profundo, para mí, como el yin y el yang...

Y, sintiéndolo mucho, poco más puedo decir sin caer en el vil spoiler. Solamente quiero hacer notar que Eden tiene más giros inesperados en su primer tomo que en esa cosa sobrevalorada llamada Lost. Ea. Ahora, a esperar los gritos desaforados de los fans de Lost.

Desgraciadamente, Eden es una serie maldita. En occidente es prácticamente desconocida, y aunque en Japón ya lleva 17 tomos, aquí en España solo llegaron a salir tres (en seis medios tomos, de la mano de Planeta, que dejó colgada la serie. ¡Yo te maldigo, Planeta!) y como ya he dicho es bastante difícl encontrar información o siquiera imágenes en webs no japonesas. Porque en su país de origen Eden es una obra de culto, orientada a un público selecto (no tiene una masa ingente de seguidores descerebrados como por ejemplo Evangelion, lo cual es otro punto a favor). Además, su autor, Hiroki Endo, tiene el rarísimo privilegio de dibujar su obra ¡completamente solo!, lo cual lo convierte en una rara avis en ese país. Para los que no estén familiarizados con los sistemas de trabajo esclavistas de Japón, os diré que los mangas, aunque vengan firmados por una sola persona, están producidos por estudios enteros formados por un sensei (o maestro, el que firma y se lleva la gloria y la pasta) y un montón de curritos o "ayudantes" que hacen las tareas más ingratas, cosas tan apasionantes como encuadrar las viñetas o sembrar las páginas de líneas cinéticas. Unos pocos héroes como Endo o Masamune Shirow rechazan este sistema abusivo y hacen las cosas a su manera. Resultado: una menor producción pero una mayor calidad y personalidad. ¡Viva! ¡Viva Eden!

Eden, en fin, ¡es la hostia! Lo recomiendo encarecidamente al cien por cien. Si queréis saber más, aquí tenéis el ya inevitable enlace a Wikipedia, un pequeño resumen en la web de Dark Horse, la editorial que lo publica en los USA, y no quisiera terminar este pequeño homenaje a una gran obra maestra sin recomendaros que os paséis por este tema en los foros de Glénat, con una petición de los fans para que nuestra querida editorial, que siempre atiende a las demandas justas, saque al mercado la colección entera en su formato original, páginas a color y un precio razonable. Si no es mucho pedir. ¡Porfapliiiiiiis!

Los que no queráis esperar a que se reblandezca el corazón del señor Glénat, os recomiendo que os paséis por los mercadillos de cómics antiguos o las subastas por internet, a la busca y captura de los seis tomillos de Planeta, porque os merecerá la pena. Lo juro por la saga de los Metabarones, de la cual, por cierto, hablaré próximamente.

¡Vivan las viñetas!


martes 24 de junio de 2008

Esto es una buena frase - Nº 3

"Tigres, leones, panteras, elefantes, osos, perros, focas, delfines, caballos, camellos, chimpancés, gorilas, conejos, pulgas... ¡Todos han pasado por ello! Los únicos que nunca hemos hecho el imbécil en el circo... ¡somos los gatos!"

Garfield, de Jim Davis

lunes 23 de junio de 2008

Ens ha caigut un bon paquet

Ciutadans!

Avui, vigília de Sant Joan, nit de disbauxa i consum massiu de pòlvora i alcohol, ens ha arribat la notificació de Correus: ja tenim aquí el paquet de Glénat amb els exemplars de Zombiosis que ens toquen per contracte! Visca i bravo!

Bayarri: Mira Llassans, quin tros de paquet que tinc!
Llassans: Ja n'estic fart dels teus acudits obvis sobre paquets!


Sempre fa il·lusió rebre correu, en aquesta època de mails i comunicacions el·lectròniques i impersonals. I més si es tracta d'un bon paquet, elegantment tancat amb cinta adhesiva i en capsa de cartró, com si fos un regal de Nadal (salvant les distàncies), i ple de números del nostre primer i gran còmic. Tenim la seguretat que rebrem molts altres paquets com aquests, i el fet d'haver rebut una cosa semblant ens dóna ànims i forçes ara que estem immersos en el procés de creació de Zombiosis II.

Visquin les vinyetes!

miércoles 18 de junio de 2008

Cincuenta años no son nada

¡Saludos y saludas!

Bayarri al teclado, no encadenado pero sí obligado. Maldito Llassans.

Recientemente, el cómic está de aniversarios: setenta años de Superman, ochenta de Mickey Mouse, diez de La Mazmorra y cincuenta de Mortadelo y Filemón. ¡Uau! ¡Cincuenta! Como pasa el tiempo. Parece que era ayer cuando, siendo un criajo imberbe, me dedicaba a leer sin descanso montañas y montañas de tebeos protagonizados por los dos merluzos de la TIA y todo su absurdo elenco. Creados por el genial Francisco Ibáñez en 1958, Mortadelo y Filemón siguen activos a día de hoy, convertidos en la serie del cómic español más longeva de la historia, y posiblemente la más popular de todas. Qué demonios, ¡pues claro que es la más popular! Pregunten a cualquiera que vaya por la calle qué tebeos conoce. Aunque no entienda nada de cómic, todo el mundo responderá lo mismo:

Tres de cada cuatro, ¿lo ven?

Mortadelo y Filemón, Filemón y Mortadelo, han protagonizado más de 180 álbumes (una producción gigantesca, sobre todo para ser de un solo autor, aún asisitido) y un número indeterminado pero igualmente descomunal de historias cortas. Han viajado por todo el planeta, han sido traducidos a muchos idiomas y se han trasladado a la pantalla grande en dos películas, la primera genial y la segunda pura basura. Si es que el cine español no aprende. No aprende.

El universo mortadeloyfilemoniano (¡toma adjetivo, RAE!) ha dado para todo y para todos los gustos, habiendo incluso sesudos estudios sobre el tema. Recientemente he descubierto un blog muy interesante, Corra, jefe, corra, que vale la pena por el tratamiento académico que dan al mundo de Ibáñez, analizándolo todo y aportando datos como si fuera una tesis universitaria. Muy recomendable.

Mortadelo y Filemón, ¿qué puedo decir? Comencé a dibujar gracias a ellos. Mis recuerdos más lejanos abarcan cuadernos y cuadernos de preescolar llenos de mortadelos, ofelias, filemones, bacterios y superintendentes vicentes muy mal dibujados pero llenos de espíritu de superación y ganas de ser como el Maestro de Maestros. Pues en mis años mozos era de esos que, mientras que los demás niños querían ser profesiones sanas como astronauta, torero o dictador mundial, yo siempre respondía lo mismo, plastidecor en mano: dibujante. Y así he acabado, dibujante. Y pobre. Claro que también era de esos que, mientras la profesora se esforzaba lo indecible para convertirnos en personas de provecho, yo leía Mortadelos debajo del pupitre y llenaba los libros de texto de monigotes ibañescos. Qué tiempos. Cuantas horas castigado. Y dibujando.

Ay, que me entra la nostalgia. Corro a hacerme una rebanada de pan con nocilla. Nos vemos el viernes, con (¡ahora sí!) un post de cómics nuestros.

¡Vivan las viñetas!

sábado 14 de junio de 2008

Un sueño llamado Death Laugh - primera parte

¡Ciudadanos, amigos, gente perfectamente desconocida!

Aquí Bayarri, por supuesto. ¿Acaso esperaban a otro?

Hoy vamos a hablar, de nuevo, de nuestro pasado. Zombiosis ha sido para nosotros nuestra primera obra profesional, y así lo sentimos en nuestros corazones, pero hay que hacer honor a la verdad: antes de Zombiosis, hubo otro. Si amigos, en marzo de 2007 culminaron años y años de estira y afloja con la gente de Medea Ediciones y logramos hacer realidad nuestros sueños más húmedos (por lo cloacal). No, no se trató de una obra original, profesional, inédita, sino de una parodia. Amigos, nosotros... hicimos una parodia.

Más concretamente, la parodia de Death Note: DEATH LAUGH. (aplausos)

Con todo, sigue siendo nuestra mejor portada

Vamos a ver, vayamos a partes: al principio, nosotros creamos una historia para un concurso que convocó esta editorial. Dicha historia, de la que algún día hablaremos en profundidad, era original. Bien, quedamos terceros en el concurso (aunque los chicos de Medea publicaron un recopilatorio donde nos pusieron en un erróneo cuarto lugar. Maravillas de la maquetación defectuosa), y quedamos muy contentos. Convencido de que lograríamos publicar nuestra historia original en menos de un año, nos pusimos a trabajar en ella para embellecerla, engrandecerla y darle bífidus activos.

Pasó un año.

Pasaron dos años.

Pasaron tres años.

Esa historia nunca fue publicada. Puesto que los de Medea eran de Madrid y nosotros de Barcelona, sólo teníamos dos ocasiones al año para hablar de ello en persona, en los salones del Còmic y del Manga. Y puesto que nunca conseguíamos llegar a nada, pensamos que estábamos haciendo algo mal. "Tal vez nuestra idea no les guste, después de todo", le dije a Llassans tras seis meses sin saber de los editores. "Deberíamos probar con algo más comercial. ¿Qué es lo que vende hoy en día?". Y puesto que el producto estrella de Medea por aquel entonces era una parodia de Naruto y que acababa de publicarse Death Note en España, deducimos que dos más dos son cuatro e hicimos el proyecto, que fue inmediatament aprovado por Medea y sacado a la calle en un tiempo récord. Lo que son las cosas.

Así, tras tantos años de frustración, logramos nuestro objetivo: ¡publicar! Pero 2007 no fue un buen año, y lo que debería haber sido una serie de 10 volúmenes se quedó en uno y gracias. La cosa fue así:

Estábamos en el salón del manga (corrijo, a decir de un testigo presencial fue el XXVº Saló del Còmic) de 2007 y las ventas iban viento en popa y a toda vela. En estas que, por lo que nos contaron más tarde, pasaron unos japoneses ante el stand de Medea y vieron las parodias que allí se exponían. Esos japoneses no eran unos japoneses cualquiera, sino representantes de la editorial que tiene los derechos, en Japón, de Death Laugh y Naruto, entre otros. Poseídos por el espíritu del almirante Yamamoto, los pequeños japos se indignaron muchísimo, clamaron al cielo y pidieron venganza contra aquella afrenta al honor de sus antepasados: querían retirar las parodias del mercado.

Nunca cabrees a un japo

Decían que aquello era un atentado a sus derechos milenarios, y nada de lo que los de Medea o los de Glénat (que intervinieron en el asunto) sobre lo legal de las parodias en España pudo calmarlos. Al final, después de mucho sake y muchas negociaciones, los de Medea nos comunicaron la triste noticia: Death Laugh quedaba cancelada. Lloros, llantos y ganas de quemar el consulado japonés cual talibanes otakus.

La historia no acabó así, pero en aquel momento nos sentimos como dos cucarachas aplastadas por la bota de la intransigencia nipona. Estuvimos a punto de ahogar nuestras penas en alcohol, cocaína y alegres compañías, pero pensándolo mejor, acabamos tomando un batido de chocolate. Y de allí sacamos lección de la vida: las parodias se acabron para nosotros. A partir de entonces, caminaríamos con nuestros propios pies, eso es: haríamos nuestros propios argumentos y contaríamos sólo con nuestro ingenio y determinación.

Un año más tarde, hemos conseguido publicar una obra fantástica - ¡compradla ya! - con la gran e importante editorial Glénat. La misma que, ahora que lo pienso, tiene los derechos de Death Note. La misma que se vio mezclada con el lío de los japoneses cabreados. Hummm, seguro que nuestros actuales jefes no nos guardan rencor por aquello... Son gente tolerante y ecuánime, y cuando Llassans me ha llamado para decirme que tiene que ir a las mazmorras de la sede de Glénat, yo le he dicho que no se preocupara, que yo me encargaba de todo, sobretodo del blog que nunca actualiza...

Estoy seguro de que Llassans lo disfrutará. Es un fan de Casino Royale

Y aún así,

¡Vivan las viñetas!



jueves 12 de junio de 2008

El fin de una era (rarutera)

¡Ciudadanos!

Aquí Bayarri. Como siempre.


Ya que estamos en la Semana de Homenajes (que me acabo de inventar), hoy voy a hablaros de un cómic al que me unen lazos sentimentales y sicalípticos. Me refiero a Raruto, genial parodia de Naruto y obra de Jesulink.

¡Un aplauso! ¿No? Bueeeeno...

Raruto va de... Bueno, Raruto va de lo mismo que va Naruto, que para algo es una parodia, pero tiene la gran virtud de no recurrir constantemente a las referencias a otros mangas/cómics/películas, como es habitual en este país. Y además es gracioso, tiene un humor ágil y retorcido, basado en los equívocos y en las redundancias, que recuerda mucho al humor inglés estilo Monty Python. Todavía recuerdo, entre temblores y sudores fríos, la avalancha de parodias de Naruto que nos inundó hace tres o cuatro años, a cual más vomitiva. Yerks. Raruto mola. Y además tiene entrada en la Wikipedia, traducción a varios idiomas (entre ellos el catalán, sus seis primeros episodios, obra de un servidor) y cinco temporadas. Y ahora acaba de concluir, con lo que posiblemente sea la primera y única parodia española que ha conocido un final no lamentable (ese Dragon Fall... qué mal acabó. Pero qué mal, rediós).

No es precisamente el mejor chiste de Raruto,
pero es el primero que me ha salido mirando en el Google

Por todo ello, merecía esta entrada. Y porque no se me ocurría nada mejor. Más triste es de robar.

¡Vivan las viñetas!

miércoles 11 de junio de 2008

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡Es un comunista!

¡Camaradas! (y nunca mejor dicho)


Aquí Bayarri, en cuerpo y alma, para el que crea en estas cosas. Antes de empezar con el post de hoy, que por cierto es un post-homenaje, voy a hacer unas graves declaraciones. Léanse con voz grave: ¡Llassans es un zopenco de las pelotas! El insulto es aún más injurioso y vejatorio por cuando él mismo me lo enseñó. Pero es que lo suyo no tiene nombre. Cuando empezó el mes de junio me dijo "Bayarri, a partir de ahora voy a dedicarme mucho más a nuestro blog. Esta semana haré yo todos los posts". Y yo le respondí "¿Quieres hacer el favor de no hablarme cuando estoy llamando a un teléfono erótico?". Pero el caso es que Llassans hizo una promesa que no cumplió. Dos promesas que no cumplió, si contamos aquella vez que prometió entregar el guión de Zombiosis a tiempo. Claro que entonces yo tampoco entregué el dibujo a tiempo, así que esa no la vamos a contar. ¡Pero estoy divagando! El caso es que me he dado cuenta de la triste realidad. Llassans es un zopenco y yo estoy solo, solo para llevar la triste carga de este blog sobre mis cansadas espaldas. ¿No oyen de fondo música de violines?

Así que vamos a lo de hoy.

Señoras, señores, señoritas y señoritos, hoy hablaremos del mejor cómic que se ha hecho sobre el Superhombre de Acero, aunque a más de uno le de un infartito al oír esta afirmación. Hoy hablaremos de
Superman Rojo.

¡Que suene la música!

El domingo pasado, para los que no lo sepan (el 90% de la población mundial, me temo, se pongan como se pongan los DCmaníacos) se cumplieron 70 añitos del nacimiento de Superman, el hombre de atractivas mallas y torso poderoso, el superhéroe más famoso del universo, uno de los iconos culturales por excelencia del siglo XX. Si aquellos muertos de hambre que decidieron coger un hombretón y vestirlo como los forzudos de circo de la época hubieran sabido, en aquel lejano 1938, que se convertiría en un exponente de la cultura de masas... Un momento, ¡lo supieron! ¡Porque solo dos años más tarde (en 1940) Superman ya había vendido la cifra absolutamente pasmosa de un millón de ejemplares de sus aventuras! ¿A qué se debió su éxito? Bueno, no me voy a dedicar aquí a analizar el tema, otros ya lo han hecho con mejor fortuna. Además, a mi como a Llassans Superman siempre nos ha parecido el más soso de todos los supertipos. No afilen sus supercuchillos, superfans. Superman es soso. O lo era. Hasta que apareció
Superman Rojo. El mundo nunca volvería a ser el mismo.

Superman Rojo es un What if...! ideado por Mark Millar, y dibujado, muy bien por cierto, por Dave Johnson y Kilian Plunkett. Fue publicado en 2003 y llegó a nuestro país en enero de 2005, de la mano de Norma. Y cuando esta editorial perdió los derechos del supes, se lo tragó el olvido. Es decir, que fue descatalogado. Yo tuve que pillarlo por e-bay al doble de su precio, poco después Llassans lo encontró por la mitad de su precio en un Saló del Còmic y, tras intentar estrangularle (no por primera ni por última vez) pensé que el 70 cumpleaños de Superman merecía un post como este. Porque todos esos blogs de supercosas han pasado por alto esta joya del séptimo o noveno arte, que siempre me lío, y esto no puede ser. Así que ya, sin más paranoias mentales mías, producto de los exámenes que nos azotan en esta época del año, vamos a ponernos con Superman Rojo.

La acción empieza en 1938 (¿les suena de algo esta fecha? ¡Qué hábil guiño por parte de Millar!). Mientras en el Ebro mueren a puñados, una nave interespacial intergaláctica procedente de Krypton (ese planeta que, al morir, arrojó millones de toneladas de kryptonita por todas partes para que los enemigos de Superman puedan disponer de un suministro ilimitado); esa nave, decíamos, se estrella sobre la tierra. En su interior, el último superviviente de Krypton, un niño con poderes sobrehumanos, el futuro Superhombre de Acero. Pero en este caso la nave no cae en los felices Estados Unidos de América, como hubiera sido deseable por el bien de la Humanidad. Y del capitalismo. Tampoco cae en la Alemania nazi, lo cual, no nos engañemos, hubiera sido divertidísimo. No, Superman cae en Ucrania. Ucrania, años treinta. La URSS. Stalin. Oh-oh.

Unos añitos más tarde (en la década de los cincuenta), los americanos descubren sorprendidos (acojonados sería una palabra más acertada) que la Unión Soviética acaba de revelar su arma definitiva para ganar la naciente Guerra Fría: el
Camarada de Acero.

Viendo esto, hasta Llassans se apuntaba a Izquierda Unida

Como dicen en el mismo cómic, gracias a Diox que el dibujante tiene buen gusto y no "comunistizó" a Superman vistiéndolo enteramente de rojo con detalles amarillos, que son los colores soviéticos. Hubiera sido ridículo. Hubiera sido patético. Hubiera sido tan lamentable como...

Creo que hoy nos estamos ganando
un buen puñado de DCenemigos


En fin. El caso es que Superman es comunista y, lógicamente, malvado. No es un supervillano, él cree que está haciendo el bien, como siempre, pero claro, si uno se junta con malas compañías y telones de acero... Pues pasa lo que pasa: que el mundo, aterrorizado por la vigilancia suprema del Camarada de Acero, se rinde en masa, y hacia la década de los setenta, todo el planeta es comunista, salvo los Estados Unidos y Chile (¿y por qué Chile? Ni idea, pero me hizo gracia. el detalle ¡Resistid, chilenos!).

El único que puede detener esta amenaza marxista es Lex Luthor, el sempiterno enemigo del supes. ¿Y como lo hace Luthor? ¡Con planes cada vez más elaborados, a cual más estúpido! Que si clonar al supes, que si aliarse con Brainac (otro clásico villano), que si inventando rayos de la muerte, que si haciéndose presidente de los USA... Una cosa fantástica que tiene
Superman Rojo es que no se hace mención para nada de la kryptonita. En serio, habré leído más de cien cómics de Superman en la vida, y en noventa de ellos los villanos acaban recurriendo a la krytonita para vencerle. Pero en este no. Por eso Superman Rojo mola y los demás son patéticos. Ja ja ja ja ja. Perdedores DCs.

Di que sí, supes. Que en Marvel se están cagando de miedo

Pues lo siguiente ya lo dejo para los que quieran leer el cómic, que como está perdidito en el agujero negro de la descatalogación, pues difícil lo van a tener. Lo mejor es pedírselo a Llassans con esta fórmula: "Llassans, como no actualizas el blog,. podías compensarlo dejándome tu ejemplar de
Superman Rojo que a ti te costó la mitad de la mitad de lo que le costó a Bayarri." Repítase hasta el infinito.

Lo dejamos por hoy. Intenten no perderse el final sorpresa del cómic, vale la pena de verdad. Y no hagan caso a esos resentidos que dicen que chorradas como La muerte de Superman son mejores, porque no lo son. Y todos esos revisionistas charlatanes saben a lo que se exponen. Él siempre está vigilante.


¡Vivan las viñetas!



viernes 6 de junio de 2008

Bendita presión

¡Camaradas!

Aquí Bayarri.

En una ocasión, el santo padre Bill Watterson dibujó una tira en la que Calvin, el pequeño sociópata que todos llevamos dentro, tenía que hacer un trabajo para el colegio, pero no se decidía a ponerse manos a la obra. Su felino colega, Hobbes, le preguntaba por qué.

Calvin respondía que ni la satisfacción del trabajo bien hecho ni la perspectiva de obtener una buena nota le parecían motivaciones suficientes. Ni tampoco le importaba demasiado la amenaza del cero que su profesora, la sufrida señorita Carcoma, sin duda le pondría. "Necesito otro tipo de aliciente", concluyó Calvin. ¿"De qué tipo?", quiso saber Hobbes. "La presión del último momento", respondió Calvin. Y, cerrando su cuaderno escolar, se fue a leer tebeos.

Nosotros somos como Calvin. Cuando tenemos un trabajo entre manos, como fue el caso de Zombiosis, no nos decidíamos a poner manos a la obra. "Faltan dos meses", le decía yo a Llassans. "¡Tiempo de sobra!", respondía él, jugando a la Wii. "Apenas queda un mes", me decía él. "No hace falta apresurarse", contestaba yo en medio de una partida de Warhammer 40,000. Finalmente, Zombiosis se hizo en un tiempo récord. O más bien, lo dibujé en un tiempo récord. Diez días para hacer las 62 páginas que tiene el álbum. Haced cuentas. Aún no sé como no me volví loco, no sé.


¿Sabéis esas maratones de resistencia que hacen los japoneses?
¡Minucias!

Llassans, por su parte, guionizaba a ritmo endemoniado, concluyendo escenas como quién machaca manzanas porque odia profundamente las manzanas: a mala hostia. Y así de resultón nos quedó el álbum, ojo, que nos lo quitan de las manos. Y como de todo sacamos moraleja y lección de la vida, ahora, llegado el momento de empezar con el siguiente proyecto, nos decimos:

"¿Lo dejamos para más tarde?"

Al fin y al cabo, lo que no te mata te hace más fuerte. O te engorda.

¡Vivan las viñetas!


miércoles 4 de junio de 2008

Cuando ves tu cómic

¡Saludos, ciudadanos!

Llassans al teclado.

Hace dos o tres lunes fui a comprarme un puñado de cómics de la serie La Mazmorra. Fui al FNAC de Plaza Catalunya. Subí a la segunda planta, donde están los cómics. Ahí, a mano derecha, en la sección de novedades, había un fajo de Zombiosis. Era la primera vez que veía nuestro cómic expuesto es una tienda. Quedaba majo. Bayarri tenía razón con lo de hacer la portada blanca, porque destaca muchísimo entre el resto de portadas barrocas y multicolor que son una pesadilla para los daltónicos.

Cogí uno. Comprobé que estuviera bien impreso. No es que no me fiara de Él. Sí, Él, el atractivísimo ángel de los cómics; Él, el que ganó a Panini la licencia de Naruto a una mano de póker sin usar cartas; Él, que le deja prestado dinero al Ratoncito Pérez.
Sí, hablo de Él: de Félix Sabaté, el legendario editor de la octava dimensión. Decía que no quise comprobar si esa partida de cómics estaba bien impresa porque no me fiara de él, sino porque es un impulso incontrolable. Quieres que tu cómic esté en perfecto estado para el posible lector indeciso que vaya a hojearlo. Quieres que si no lo compra sea porque no le interesa el cómic y no porque esté mal editado. Y aunque tengas toda la confianza en tu editor, lo haces. Es como rebentar el papel de burbujitas.

Mientras buscaba los muy escondidos cómics que había ido a buscar no pude evitar lanzar miradas fugaces hacia donde descansaban nuestros Zombiosis. De repente, un chico se acercó hacia ellos. Ver a alguien coger tu cómic en una tienda es como subir a a una montaña rusa: cada vez que pasa una página, es como si pasaras por un tirabuzón; cada vez que parece que va a devolverlo a la estantería sientes esa sensación de vértigo en el estómago. Cualquier gesto es como si calibraras cuántos metros quedan hasta el final de la atracción.

Sentí ganas de acercarme al chico, activar el modo Teletienda y despejar sus dudas. Por suerte, aún me quedaba dignidad en el depósito para resistirme a rogarle a un lector que nos compre en medio de la FNAC.
Sin embargo, el chico se alejó después de devolver distraídamente el cómic a la estantetíe. Maldije a los cielos en idiomas que no sabía que conocía y pensé en tirarle un MAUS a la nuca, que era lo más gordo que tenía a mi alcance, por insolidario. Logré apagar mi ira asesina gracias a que, por fin, vislumbré los puñeteros cómics de La Mazmorra.

La vida era un poco más amarga, como cuando tienes seis años y te bebes un vaso de café pensando que era coca-cola. Nada tenía sentido. Habíamos fracasado. Me quedé quieto un ratito, mriando a la estantería donde reposaban nuestros Zombiosis, esperando a que otra persona se acercara y lo cogiera. Un encargado de la FNAC se me acercó con cautela y me preguntó si me encontraba bien, y yo le dije que me dolía el alma. El encargado me sonrió y me dijo que la sección de Autoayuda estaba más a la derecha. Yo le escupí en un ojo. Mentalmente, claro.

La vida era un poco más amarga, como cuando encuentras una uña pintada en el Big Mac. Ver tu cómic en una estantería era una fuente de agobio y sufrimiento, una puerta abierta a la sociopatía y la voluntad de dominar de la raza humana.

Más tarde, una botella de granini de piña rebotaba en la cabeza de Bayarri. Yo estaba borracho de azúcar y pedía otra ronda al barman de ese garito donde tocan jazz en directo. Bayarri insistió en que dejara de comportarme como un crío. Yo le dije que el crío era él. Alcé mi mano en un impulso totalmente ebrio, pero él me partió una silla en la espalda. Entre las cucarachas que pasaban frente a mí desafiando el cartel de la entrada que anunciaba una pronta visita de los chicos Sanidad, comprendí que Bayarri tenía razón. Sin duda ver tu cómic en una tienda es una sensación fuerte, pero no podemos dejar que nos posea.

"Recuerda por qué hacemos esto, Llassans" dijo Bayarri despegándome con esfuerzo de la roña del suelo. "Recuerda qué es lo que nos mueve".

"Canapés" - dije, viendo la luz.
"Exacto. Hacemos cómics para hacernos suficiente importantes en el mundillo y lograr que nos inviten a todas las mesas redondas que culminen con un cóctel."
"Es verdad, Bayarri. Los lectores no son lo más importante. Los canapés lo son."
"Bueno, Llassans, sin lectores no hay canap..."
"Los canapés deben guiarnos, todo lo demás es una puñetera excusa, y los lectores no sirven para nada."
"Pero si no vendemos..."
"¡El cómic no tiene que gustar al público, sólo tiene que gustar a los críticos! Haremos cómics para que les guste a ellos. ¡Sí, da igual que nuestro cómic esté en las tiendas y nadie lo mire! ¡Nos invitaran a los cócteles de todas maneras! ¡BWA HA HA HA!"

Bayarri se rindió a mi poderoso argumento* y pagó la cuenta. Deste entonces ya no me siento mal cuando veo nuestro cómic en una tienda.

Y hasta aquí la aventura de hoy.

¡Vivas las viñetas!

¡Y los canapés!


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(*) Editado por Bayarri: No me rendí a su estúpido argumento. Me callé porque estaba hasta los santísimos de aguantar su paranoia. Y para cuando leas esto, Llass, me debes diecisiete con treinta, maldito moroso baturro.