domingo 30 de noviembre de 2008

Mamma mia!

Damas y viñeteros, un breve inciso.

Si se sienten tristes, deprimidos, neurasténicos, abandonados, solitarios o son seguidores del RCD Espanyol, tengo la solución para ustedes.

Vean Mamma mia!

Solución garantizada a todas las tristezas del mundo. Ni las declaraciones del presidente del Fondo Monetario Internacional podrían agriar mi ánimo después de visionar este espléndido festival de canciones, risas y Amanda Seyfried en bañador (o Dominic Cooper si son de la acera de la esquina).

En resumen, hoy no hace falta que vivan las viñetas.

¡Viva Mamma mia!

jueves 27 de noviembre de 2008

La soledad del héroe

¡Damas y viñeteros!

La soledad, aparte de ser una infumable película de un tal Jaime Geranios (a algo así), es también un sentimiento harto frecuente hoy en día. En nuestra sociedad altamente urbanizada, vivimos rodeados de millones de personas pero aún así nos sentimos solos a menudo. La soledad aparece a veces incluso cuando está con alguien, ya que se trata de algo mucho más profundo que el mero hecho de estar físicamente solo; es algo que te cala hasta los huesos y te hace sentir cual colilla sin barrer. Así de jodida es la soledad.

Solos están los parias de la tierra, los vagabundos, los que nunca han recibido el apoyo, la comprensión ni el afecto de nadie. Solos están aquellos que escalan demasiado alto, y a los que el poder vuelve majaretas, ya que, habiendo escalado sobre los hombros de gigantes, no encuentran nada más allá del último peldaño de la escalera del éxito. Incluso aquellos que se han sabido rodear de personas que les aman y les aprecian se sienten a veces como si tuvieran un vacío alrededor, que ni todos los abrazos Flanders del mundo pudiera llenar. La soledad es parte esencial de la existencia humana, todos la hemos sentido y todos la vamos a vivir hasta la muerte, cuando nos metan el hoyo (solos también).

¿A qué viene un post tan alegre, os preguntaréis? Bueno, pues viene al punto de una parte más de la serie de reflexiones sobre la creación de personajes de cómic que vengo haciendo últimamente. La soledad es una parte esencial en la creación de un protagonista. El héroe del cómic es solitario por antonomasia, ya que carga sobre sus hombros con la responsabilidad de llevar adelante la historia, y si estuviera excesivamente apoyado por otros personajes su protagonismo se diluiría, sí, como lágrimas en la lluvia. Los héroes, aún cuando tienen excelentes sidequicks (o ayudantes) en su camino, deben afrontar su lucha solos. Fijaos en cualquier cómic. Aunque el héroe y sus amigos peleen juntos contra hordas de enemigos, al final el protagonista siempre luchará solo contra el malo final. Siempre es el protagonista, en su soledad, quien encuentra el tesoro, aunque haya sido ayudado por pistas o por secundarios; siempre es el héroe solitario el que cabalga hacia el sol poniente cantando una canción, el que se retira con su espada después de haber salvado un pueblo del mal y el que, al final, renuncia a los tesoros que se le ofrecen para vivir otras emocionantes aventuras.

Naturalmente hay excepciones como en todo. En los cómics de reparto coral, el protagonismo recae por igual en una miríada de personajes igualmente importantes. O también hay cómics, como el excelentísimo Planetes, que no tienen un protagonista humano definido, sino que están protagonizados por un concepto (en este caso, el espacio). Así lo hacía Shakespeare en muchas de sus obras. Así de fascinante es el mundo del cómic. Y así se lo he contado.

Me despido de ustedes, y hasta más ver.

¡Vivan las viñetas!

PD Todo esto venía, a parte, a cuento de que, una vez más, Llassans está out, off line y cuantos anglicismos se les ocurran. Vamos, que no está disponible, y yo cada vez me siento más solo en este blog tan grande y frío. ¡Llassans, cachomamón, zopenco de las pelotas! ¡Deja de ligar con filipinos y ponte las pilas, leñe!

sábado 22 de noviembre de 2008

Hairstyle

¡Damas y viñeteros!


Me han tomado el pelo.

Y lo ha hecho la misma persona que me lo hace siempre: mi peluquero.

En serio, para un individuo como yo, que huye de conceptos tan feos y extranjeros como "champú hidratante", "raíces secas" y "peine", ir al peluquero es una necesidad vital no más, porque sólo llevándolo muy corto puedo permitirme dejar pasar los días y los meses sin tener que pensar en el pelo.

Esta escena es totalmente ficticia. Las chicas no suelen dirigirme la palabra en absoluto

¡Ah, el pelo!

Scott McCloud, uno de nuestro maestros espirituales en esto del cómic, decía que podía identificar a cualquiera de los personajes de su serie estrella Zot! sólo por la forma de sus ojos. Otro tanto podría decirse para detalles tan importantes como la forma del cuerpo o de la cara. los personajes más famosos podrían identificarse fácilmente sólo con ver una silueta.

Vamos, seguro que todos sabéis decirme qué famoso personaje de cómic esconde esta silueta:


Efectivamente, es Popeye, el marino.

Pero volviendo a la cuestión, hay una serie de elementos físicos que constituyen un personaje, y cada autor elige el atributo que mejor le parezca para emfatizar ese personaje en base a esa particularidad física. Todo vale, desde una barbilla desmesurada hasta grandes orejas, caso de Mickey Mouse, al que aprovechamos para felicitar en su 80 aniversario, ocurrido hace poco.

Sí, lo sé, no es Mickey Mouse, pero es que si pongo una imagen de él, los 87 abogados de Disney nos cerrarán el blog

En fin, que ya ven que crear un personaje de cómic no es pan untado en aceite. Y entre todas esas cosas a tener en cuenta, para mí hay una que es fundamental: el pelo. Ya ven que el tema de hoy no estaba traído por los pelos. ¿Eh? ¿Eeeeeh? ¿Eeeeeeeeeeeeeeh? Vale, me callo.

Para un dibujante como yo, que sólo dibuja un tipo de nariz, que casi todos los ojos los hace iguales y los perfiles de cuyos personajes tienden a la misma forma redondeada, el pelo es vital. Es más que vital. Es supercalifragilísiticoespialidoso. Para un personaje, su pelo es más que cuestión de imagen, es cuestión de personalidad. Fijémonos en más ejemplos:

¿Sabían ustedes que André Franquin, el más conocido de los dibujantes de Spirou, comenzó dibujando a Fantasio con exactamente doce pelos, dispuestos en dos arcos de seis pelos?


¿Que el pelo de Son Goku tiene cuatro cuernos a la derecha, tres cuernos a la izquierda y cuatro cuernos frontales, con un número variable de pelillos sueltos, y que esta proporción se mantiene sea cual sea el ángulo desde el cual se mire?


¿Que Superman, en todas las versiones que ha tenido, jamás ha perdido su famoso rizo frontal de chulapo castizo?


Reflexionen sobre ello, hagan el favor, la próxima vez que se laven el pelo o se compren un champú de esos que llevan hierbaluisa.

¡Vivan las viñetas!


lunes 17 de noviembre de 2008

Tu ets de còmic o de manga?

Dames i vinyeters, camarades tots:

Una de les preguntes més freqüents a les que ens hem d'enfrontar en el nostre dia a dia com a autors de còmics és "vosaltres feu còmic europeu, còmic americà, tebeo o manga?". Pel que es veu, sembla que el nostre estil, tant de dibuix com de guió, a molta gent li sembla que és manga. Aquesta pregunta en porta implícita una altra de més general, i és la de "quin estil és el vostre?". Ens l'han feta tantes vegades que ja comença a ser una mica emprenyador, però més val que agafem paciència, perquè segurament ens la faran durant la resta de les nostres vides.

La nostra resposta estàndar sol ser "Nosaltres no fem res de tot això. Nosaltres fem còmic i prou". A banda de ser curt i entenedor fins per al més cagamandúrries, resulta estar molt a prop de la veritat. Cada autor, igual que cada persona, és un món en si mateix. Cadascú tindrà la seva pròpia idea del que és el còmic o el manga i serà tan respectable com l'anterior, des dels talibans que estan en contra d'utilitzar la paraula "còmic" per ser "poc espanyola" fins als que veuen manga per tot arreu, de tan influenciats com estan per la invasió otaku. Igual que amb les armes de foc, cal fugir dels extrems. M'explicaré.

Què fa un estil? Hi ha debats i debats i debats eterns per internet i més enllà sobre si el manga només és manga quan es fa al Japó, si la Bande Desinée només ho és quan l'autor és francès o belga, sobre si el tebeo ha mort, i més falòrnies d'aquest cal·libre. Hi haurà a qui li agradarà dedicar hores de la seva vida a aquesta mena de polèmiques (i n'hi moltíssima, de gent, que és addicta a discutir), però a nosaltres això ens deixa tant indiferents com a un anglès la paraula "república".

La resposta més senzilla ens la va donar Matt Groening per boca de Bart Simpson: "I a qui li importa?". És més manga un manga perquè estigui fet a Estats Units i no a Tòquio? És que potser Blacksad no és un bellíssim i claríssim exemplar de Bande Desinée, a pesar que els seus dos autors són espanyols? Tots aquests que pensen que el tebeo ha mort, que no saben que Ibáñez encara viu i publica, i que Superlópez segueix en forma? I al capdavall, a qui li importa? A nosaltres, gens ni mica. Tot plegat no són més que etiquetes, i ja prou que la societat ens etiqueta per totes bandes com per anar qüestionant si el nostre estil és més europeu o més japonès. Al final tot és redueix a la següent premisa: si té vinyetes i bafarades, és còmic. O millor encara: si té vinyetes, és còmic. Que el Príncipe Valiente no té bafarades i tot i així és una obra mestra absoluta del còmic mundial.

Així que ja ho sabeu, nosaltres fem ni més ni menys que còmic. Espero que quan siguem prou famosos i importants com per poder permetren-s'ho, podrem escriure introduccions a les nostres pròpies obres i deixar-ho ben clar. Perquè em temo que, si torno a veure que es classifica el nostre dibuix com a "manga espanyol", tindré un atac berserker d'aquells que fan època.

Sigueu bons minyons i llegiu força còmic. Us farà més savis i millors persones.

Visquin les vinyetes!


viernes 14 de noviembre de 2008

Tenemos fandom

Damas y viñeteros, hoy estrenamos encabezamiento, como acabáis de leer:


A pesar de que deberíamos estar llorando de pena por la semi-cancelación de Zombiosis, no podemos hacer tal cosa. Básicamente porque somos muy hombres y los machos no lloran por mariconadas. Además, no tenemos tiempo. A Llassans lo están sobreexplotando en su trabajo y luego yo lo sobreexploto fuera de él para que me entregue de una puta vez los guiones que me debe. ¡Como si trabajar diez horas fuera excusa! ¡ROARGH! Y en mi caso, bueno... Estoy estudiando, qué pasa. Y esas figuras de Warhammer 40,000 no se van a pintar solas.

Anyway, no podemos dejarnos llevar por el abatimiento, porque no sabemos qué es eso. Así que lo he mirado en el diccionario, y según la RAE:

ABATIMIENTO

1. m. Acción y efecto de abatir o abatirse.

2. m. Humillación, afrenta o bajeza.

3. m. Postración física o moral de una persona.



Con lo cual, y según la definición número 3, yo me abato varias veces al día. Concretamente ahora estoy abatido en el sofá mientras escribo esto. Qué te parece. Pero a lo que íbamos. Resulta que, consultando el correo, voy y me encuentro con ¡el mail de un admirador! Y más concretamente, con un admirador de Death Laugh. Se trata de un chaval de Gran Canaria que le gusta Death Laugh y nos manda una lista de chistes para publicar en los números siguientes. Los números siguientes, dice. Si aún no hemos cobrado el 2, y dudo que lo hagamos jamás, como sabrán los que hayan seguido anteriores capítulos de este psicodrama. Pero el caso es que este mail me ha subido el ánimo. A Llassans también, pero menos, porque es más bajito.

Porque si somos capaces de motivar a alguien para que nos escriba un e-mail de ánimo (¡algo insólito, al menos para nosotros!), si resulta que alguien que no es familiar ni amigo nos lee y le gustamos y además nos lo dice, significa que no todo está perdido, que el mundo puede ser un lugar maravilloso. Hoy por hoy, la jungla editorial es un poquito menos hostil para nosotros, el sol brilla un poquito más, de repente los chistes de Forges tienen sentido (que no gracia) y estamos dispuestos a comérnoslo todo a bocados como cuando éramos más jóvenes y aún nos ilusionaban las cosas.

Y eso es lo que quería compartir hoy con ustedes, queridos 4 gatos que siguen este blog.

Porque, para volver a estar en elas estanterías de una librería especializada, estamos dispuestos a todo. A cualquier cosa. Porque nosotros no tenemos orgullo ni amor propio, nos lo dejamos en la puerta, porque, como dibujantes, somos mercenarios, prostitutas de Babilonia, porque si los franceses nos piden manga les daremos manga, si piden neorrealismo italiano les daremos eso, previa consulta en la Wikipedia para enterarnos de qué va, y si nos piden, qué se yo, plagiar a autores de éxito, pues se plagia. ¡Haremos cualquier cosa, insisto! ¡Lo que nos pidan!



Bueno, vale. Cualquier cosa, no. Por Dios bendito, aún me arden las pupilas.

Permanezcan atentos a sus librerías habituales. ¡Volveremos!

¡Vivan las viñetas!

PD Dedicamos este post a nuestro fan canario, a la espera de poder dedicarle algo más contundente.

viernes 7 de noviembre de 2008

Zombiosis: Delayed

Camaradas, amigos, ciudadanos:

Malas noticias.

Como ya dijimos el lunes precedente, durante este Salón del Manga fuimos al stand de Glénat para hablar con el pluscuamperfecto Félix Sabaté, nuestro insigne editor de tilde cambiante. Nuestro objetivo, amén de garrapatear algún que otro tomo de manga gratis, era concretar las fechas de entrega de la segunda parte de Zombiosis, de las cuales habíamos hablado ya pero sólo las habíamos ubicado vagamente en algún momento de principios del 2009. Hasta aquí, bien.

Fèlix comenzó contándonos el estado actual del mercado del cómic, que supongo que no será secreto para nadie: con la crisis, pues se venden menos cómics, o mejor dicho, sólo se venden los que se venden (verbigracia, Naruto se vende bien como siempre, pero La Nissaga dels Metabarons, no. Y yo que tenía el número 1 y estaba esperando el 2 con impaciencia. Cachis). En fin, es ley de vida, y es lo que pasa cuando, como Glénat, te arriesgas a publicar material minoritario aunque molón, pues que no puedes esperar superventas y menos cuando todo el mundo está hablando de crisis aunque la crisis, propiamente dicha, aún no haya llegado. Y si no os lo creéis, mirad las cifras de afluencia del Salón del Manga.

En fin, que llegados a este punto de la conversación, ya no teníamos mala espina, sino el espinazo de una ballena entero clavado en la espalda, amén de sudores fríos.

Y entonces lo dijo: Zombiosis no se ha vendido bien. Mal, mal, lo que se dice mal, tampoco (no ha sido un clamoroso fracaso), pero no ha vendido lo suficiente como para que Glénat recupere lo que invirtió. Con lo cual, sacar un número 2 no sería rentable. Pues vaya. Con muy buenas palabras nuestro magnánimo editor nos saca del pozo: nos os preocupéis, que no es un "NO" para siempre. De momento Zombiosis queda aplazado, no cancelado, y nosotros tenemos fe en las palabras de Glénat-san, que es luz, faro y guía de nuestra existencia dibujera.


De todos modos, debemos mirar a la realidad a la cara, y es que Zombiosis no vende. Puede ser por muchos motivos, pero podemos adivinarlos bastante bien: es un cómic de principiantes, con un dibujo no lo suficientemente elaborado (¡las prisas! ¡las malditas prisas!), una temática que no gusta a todo el mundo (si los zombis fueran ninjas hubiera arrasado fijo) y que, en fin, nosotros siempre lo hemos pensado y ahora lo podemos decir bien alto: pagar 12 eurazos por un cómic que reúne las características anteriormente citadas, cuando por 4 menos tienes un tomo de Naruto o de Bleach, pues hombre, no hay color. ¡Si un ejemplar de la genial La Mazmorra vale 9 euros! En fin, que comercialmente hablando pues no es viable.

¡Pero no por ello nos desanimamos, noooooooooo! Porque Glénat aprieta pero no ahoga, y en cuando cierra una puerta nos abre otra. Y es que, aunque no podemos pensar en el 2 de Zombiosis, Glénat nos ofrece otra oportunidad (deducimos que la última y definitiva, a tenor de la crisis que se nos viene encima) de hacer algo de provecho. Podemos presentar otros proyectos, y si gusta a los jefazos franceses (que, y esto se me ha pasado decirlo, son los que han ordenado desde su poltrona en París que Glénat-Barcelona deje de invertir en productos arriesgados, con su divertido acento francés de malvado suponemos) pues podíamos tener otra obra en el mercado.

Así que ahora mismo podríamos estar llorando y pataleando, pero en vez de ello ya estamos dándole otra vez. Porque somos autores de cómic, profesionales, y vamos a tener éxito haya crisis o no haya crisis. Hombre ya. Y a esos de Glénat-París no les va a quedar otro remedio que autorizar una tirada a nivel europeo al grito de "Sacre Bleu!" cuando vean lo que estamos preparando. Ojito con nosotros. Que somos los siguientes Guarnido y Canales (ahí me he pasado).

¡Vivan las viñetas! ¡Más que nunca!

lunes 3 de noviembre de 2008

Salón del Manga desinflado

¡Ciudadanos, camaradas!

Como ya hemos dicho varias veces, los salones vienen, pasan y se van. Es ley de vida. Estás durante unos meses pensando "mira, mira, ya falta poco", tachando los días en el calendario con jovial entusiasmo, yendo a Humana a buscar un poncho viejo que te permita hacerte el disfraz de Akatsuki... Luego viene el Salón, te paseas, haces fotos a todo aunque luego esas fotos no las vuelvas a ver jamás, compras el doble que lo que pensabas comprar (es increíble como pasamos del "Nah, este año sólo llevaré veinte euros, y no creo que me los gaste todos" al "¿Dónde hay un cajero automático, por el amor de Urasawa?!"), te tomas un ramen y de vuelta a casa. Y hasta el año que viene.

Es ley de vida, ya digo. Pero cuando te conviertes en profesional, como lo somos nosotros aunque no lo parezca, los salones son otra cosa. Tienes tu pulsera, que te ahorra la entrada y te permite pasearte ante los que guardan cola con un sentimiento de superioridad que roza el nacionalsocialismo; vas al stand de las editoriales y hablas con la gente de ahí de tu a tu (y a veces incluso cae algún que otro tomo gratis), entras en la zona VIP (bueno, eso nosotros no lo hemos hecho aún, por lo que ignoramos si tal zona existe o es una leyenda urbana)...

En fin, el caso es que para nosotros solía ser así, hasta hace poco. Pero de un tiempo a esta parte, los salones del manga ya no son lo que eran. Por un lado, está el hecho ineludible que, bueno, nos hemos hecho mayores, hemos madurado, o como queráis decirlo. Ya no tienes el mismo entusiasmo a los 23 que el que tenías a los 17., esto es así y de nada sirve negarlo. Yo por lo menos no, que estoy un pelín angustiado por no encontrar trabajo, y Llassans que está de mudanza pues tampoco tiene la cabeza como para pensar en disfrazarse de Doraemon. Que esa es otra, el disfraz. Qué recuerdos, los años en que nos disfrazábamos, qué jóvenes éramos y qué ilusión por hacer las cosas. Snif. Este año, para acabar de rematar la jugada, vinimos solos (nuestros colegas o no les apetecía venir o estaban en otro continente), llovía, hacía frío y tenemos propensión al resfriado. Y reuma. Lo que os decía, la edad no perdona.

Y vaya, que esto está quedando un poco triste, pero no es para tanto. Al final nos dimos una vueltecita, vino M, mi M, nuestra M, la M a la que todos idolatramos, a pasar el rato con nosotros, yo me compré chapas de Guybrush Threepwood, Llassans una camiseta de Enigma y el ¡Amasando! Ja-pan 19, y Fèlix Sabaté, nuestro gallardo editor, nos obsequió con sendos tomos de Kimurage Orange Road, serie de reciente aparición que tenéis que comprar a la voz de ¡ya! para contribuir a aumentar las ventas globales de Glénat.

Y en fin, que mañana será otro día, y en abril otro Saló. Porque el de cómic es otra cosa. Ya hablaremos de ello en su momento.

¡Vivan las viñetas!